¿Qué debe hacer el cristiano en Navidad?

Un cristiano de este tiempo no puede abominar la Navidad, bajo pretexto de ser herencia pagana, porque no se puede tapar el sol con un dedo, ni puede, como el avestruz, ocultar la cabeza de la realidad que se vive.  Lo que sí puede hacer el cristiano, es aprovechar la ocasión de la celebración mundana de la saturnalia de este tiempo, para llevar al incrédulo o al religioso neófito al verdadero significado y al entendimiento de la Navidad, al cambio de una saturnalia por una navidad.  Ésto, porque “El salvará a su pueblo de sus pecados…

Si el no creyente no entiende esto es porque el cristiano no se lo explica.  Si el hombre de este siglo no vive en la Navidad del Señor es porque le condenamos antes que comunicarle la Verdad revelada en la Escritura y, si el hombre del mundo no usa de la salvación que es por Jesucristo y se libra por Él de sus pecados, en vano nació Jesús y en vano celebra la fiesta.

¿Cuándo debe celebrarse la Navidad?

Queda pendiente al cristiano de este siglo, saber cuándo debe celebrar la navidad, ¿en diciembre?, ¿en septiembre?, ¿en octubre?  ¿Debe mover al mundo a un cambio en la fecha?  Es evidente que el cristiano (no religioso) no es legalista y el cristiano no celebra esta fecha, celebra un HECHO:  “Y aquél Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros…  Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia” (Jn. 1:14,16).

¿Qué debe abominar el cristiano?

El cristiano no abomina la Navidad, abomina de las expresiones mundanas de la saturnalia:

1) Adornos paganos, como el árbol, con sus colguijes, que nada dicen de Cristo y mucho dicen de la adoración al dios sol, en la antigua Mesopotamia.

2) Las posadas, de cuyo origen la Biblia no habla y que son el invento del comercio establecido; de comerciantes sin escrúpulos y, últimamente, de escuelas particulares, so pretexto de divertir a los niños, pero en realidad les prepara para las fiestas carnavalescas de los adultos, con libertinaje y grandes borracheras que duran desde el 16 hasta el 24, o sea, una “novena” sangrienta, que pone a trabajar los centros médicos y de asistencia funeraria.

3) Los nacimientos, que últimamente se han convertido en “folklore” nacional con sus ya bien difundidas “pastorelas” que llevan, necesariamente, a la idolatría, porque los niños se enternecen con la visión del portal de Belén y terminan adorando los muñecos de pasta ignorando que Jesús vino a este mundo para salvar a su pueblo de sus pecados.

4) El intercambio de regalos, que son ya una exigencia, una presión y una obligación en oficinas, escuelas particulares y aún en iglesias y que representan el triunfo del comercio establecido y el culto a la sociedad de consumo que padecemos.  La mejor manera de no celebrar la saturnalia es terminar con ese abuso comercial del intercambio que obliga a comprar y regalar, además de recibir, una serie de baratijas que tienen que volverse a regalar, o ponerse en la basura, por su importunidad y nada adecuado gusto.

Las tarjetas navideñas, por insulsas y de gusto vulgar, que no hablan de la Navidad.

5) Las mentiras, como eso de “que los reyes magos, santa clós y el niño dios, traen regalos a los niños que se portan bien”, y que normalmente funciona, no entre niños pobres que se portan bien, sino entre niños ricos, aunque se porten mal.  Qué falta hacer terminar con la pretendida guarda de la “inocencia del niño” (llámese ignorancia) y que pone a los papás que mienten, a los niños, en camino de ir al infierno, por mentirosos, como la Biblia lo establece, además de enseñar a los niños a continuar la mentira y seguir los pasos de sus padres y a apartarse del verdadero significado de la Navidad para celebrar una saturnalia pagana.

Saturnalia o Navidad

Hace falta al hombre de conciencia, al cristiano que se precia de conocer la Palabra de Dios y de obedecerla, celebrar, no una saturnalia de la Babilonia y Roma paganas, sino una Navidad que guíe al incrédulo a entender su más íntimo significado.  Lo que un cristiano celebra con la Navidad es LA SALVACIÓN por Jesucristo y esto no en octubre, septiembre o diciembre, sino cada momento de los 365 días que tiene un año de cualquier calendario, porque un cristiano, es parte de “su pueblo” y “ya somos salvos de pecados“.  ¡Gloria a Cristo!

Aprovechemos los cristianos la saturnalia de diciembre para anunciar, sin condenar a nadie, una navidad o nacimiento, pero no el de Jesús, sino el nacimiento espiritual de cada creyente, que viene al entendimiento del advenimiento del Mesías.  Anunciemos en vez de la saturnalia mundana, la “navidad del creyente”.

La familia del hombre se reúne con algunos propósitos: los bautismos de infantes, los sepelios, las bodas y, en menor escala, la llamada “nochebuena”.  Usted que es cristiano aproveche la reunión familiar y de los vecinos y amigos para anunciar la Navidad:  el nacimiento más trascendental del mundo, ya que por medio de Aquel que ahora tiene 33 años (y es el único que intercede por el hombre) “su pueblo, será por Él salvo de sus pecados y de la ira del día venidero”.

Por eso el cristiano no puede declarar el estribillo mundano de “feliz navidad”, porque casi debería decir a muchos: “infeliz saturnalia”, ya que los efectos de la nochebuena, si se sobrevive, se dejan ver en la agonía del día llamado de la navidad. Feliz navidad es feliz nacimiento.  Que este diciembre podamos decir a muchos “feliz nacimiento espiritual” (feliz navidad), porque Jesús aún está vivo y aún está pendiente del arrepentimiento de usted, para salvarle de sus pecados…

Porque ÉL salvará a SU pueblo de sus pecados

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